Esta mañana me has llamado. Ayer también lo hiciste. Las dos veces, no me lo esperaba.
Ayer me llamaste por la mañana para que no me durmiera, porque suponías que había llegado muy tarde la noche anterior, y para ver qué tal estaba. Hoy, porque ayer estaba muy mal. Te lo agradezco, todo esto. Parece que tú te acuerdas de mí por las mañanas, y yo me acuerdo (especialmente) de ti por las noches…
Ayer me dijiste que todo lo que habías escrito en tu nota, era verdad. Y hoy, que te sabe muy mal todo, y que me quieres mucho. Es curioso, pero me has dicho más veces que me quieres en estos cuatro días que en los últimos ocho meses.
Hoy he ido al gimnasio; al nuevo. Me gustaba mucho más el nuestro. El nuestro tenía mucha más vida, más movimiento, más ambiente, más gente… y es más bonito. Cuestión de colores, y de iluminación. Es más cálido. Este es, incluso… “lúgubre”. No incita a esforzarte, porque nadie te ve. Y la clase que hecho hoy era bastante aburrida, a pesar de que la chica no la daba mal.
Pero bueno, me va bien por otros motivos. Además, por el camino por el que he vuelto, tampoco me cae tan lejos de casa.
Es lo que hay.
Entre lo “gris” del gimnasio, y lo desierta y mojada que estaba la calle, he sentido, volviendo, una sensación de vacío y soledad enorme. Me ha atrapado un peso grandísimo en el corazón, y me he sentido muy, muy sola, diciéndome que nadie piensa en mí, ni sabe lo que hago, ni me espera cuando vuelvo a casa. También he comido sola, hoy, en la barra japonesa. Ha sido una sensación horrible, la de esta noche. Me he dicho que no yendo a nuestro gimnasio como siempre me evito recuerdos y malos momentos, pero el precio, ir sola a sitios distintos, y más si son fríos, es esta terrible sensación de desarraigo, de soledad absoluta. He de escoger entre la una o la otra, no me puedo escapar.
La sensación me ha desbordado tanto que no he podido evitar llorar desde muy hondo en medio de la calle, y mientras subía en el ascensor. Fíjate si me sentía vacía, que sólo el entrar en casa ya me ha reconfortado; me he sentido cálida, segura, arropada, en un lugar “mío”, otra vez; y se me ha pasado.
Esta constatación me ha hecho pensar que tal vez no sea buena idea la de cambiar de casa.
Ahora ya me encuentro mejor. Me he puesto a ver una tonta película de Tom Cuise y me he distraído.
Pensaba, antes, y todo el día, que no quiero confundir el rechazo al sentimiento de soledad con tu añoranza. Son cosas distintas; pero fáciles de mezclar. Me repito constantemente la realidad: que no funcionaba, que en el fondo de mí no era feliz, que no queremos lo mismo. Y que no puedo intentar tirar para adelante algo abocado al fracaso, que además me hará sufrir mientras se dirige a él. Aunque esto signifique soledad. Quiero decir que no puedo escoger esta opción por necesidad. Volvería a no funcionar, y volvería a no ser feliz, postergando el problema. Me tengo que enfrentar. Por mucho que me cueste.
Continúo dándole vueltas a la oferta de Carlos. Tal vez fuera mejor olvidarme del todo, de esa casa de la playa. Después de todo, sólo ha sido un sueño que no se ha cumplido. Comprarla me dejará exprimida, sin capacidad de ahorro, sin dinero para amueblarla, y encima debiéndote pasta a ti. Y con una casa en la que en realidad no tengo nada que hacer, yo sola. Como comiencen a subir los intereses o se disparen los gastos, no lo podré afrontar. Y, en cambio, si se la vendo ahora a Carlos, seré “rica”. Y sin problemas. Tampoco sé cómo me sentará, emocionalmente, comprarla y habitarla. Quizás fatal, y no haciéndolo también me lo evito.
No sé. Continúo dándole vueltas.
Me voy a ver a Tom Cruise que, aunque no es mi estilo, me distrae.
DIARIO FABULADO. Si quieres ver la introducción, pincha aquí: Nota sobre Bonjour tristesse


"Las cosas han mejorado: Siempre lo hacen" Ya te llegará el momento de ver las cosas desde el lado bueno... No desesperes, y sobretodo, saca fuerzas. Akí estaremos nosotros para acompañarte mientras quieras!!
Un besoteeee
Selene... Que te respondí a Lunes 1, léelo... Que no es de verdad!!!
Es que me sabe mal haberte confundido y leer tus sinceras palabras de apoyo!! (aunque, por otro lado, eso quiere decir que lo escribo real...;-)
Pero de nuevo, muchísimas gracias por estar ahí; estoy segura de que debes ser una amiga estupenda.
Un beso.