Ubicación: Mullido sofá de un diminuto estudio en un céntrico ático de la ciudad: la azotea de Martina. También es su cabeza. Sus idas y venidas dentro de ella. Su compleja percepción vital.
Escena: Café y cigarrillo en mano, le pregunto cómo está.
Me dice que está bien, que está tranquila.
La miro.
Martina corresponde con una mueca. Repite que está bien… pero que tiene sus cosillas. Que hay cosillas que la han disgustado. Que le han dolido… y que ahí están. Y que algunas, a ratos, la pinzan. Que la hacen pensar.
La sigo mirando. Duda. Y añade. Y se suelta.
Que de todas las que le chirrían, hay una, una en particular, que aunque a lo mejor -seguramente- no es la más importante, y que aunque a lo mejor –seguramente-, hay a quien le puede parecer la más hermosa y sublime tontería, a ella la persigue. La persigue, la cabrea, la cabrea mucho y la bloquea, que no lo puede evitar. Que cuando mejor se siente, se le cuela de repente, sin previo aviso ni detonador, por esa puta fisura, y se le incrusta en la mente y la taladra y la pone literalmente de los nervios. Que se le atraganta y se cruza de tal manera que no es capaz ni de encontrar lo que está buscando en la nevera. Y que, aunque luego se le pasa, no consigue quitársela de encima, no consigue darle la vuelta, no consigue dejar de pensar en ello y que, sencillamente, no le afecte.
Le pregunto que qué es.
Mira al suelo, y luego a mí.
M: La pintada.
Yo: ¿La pintada…?
M: Sí, la pintada.
Yo: ¿…Qué pintada?
M: La pintada que él tiene en la pared de su cuarto, al lado de su cama. La de la cubana.
Yo: ¿¿??
M: Tiene la pared llena de pintadas de mujeres, como si fueran muescas. Algunas se ve que son de un cumpleaños, otras deben ser de novias que ha tenido, o de rollos.
Yo: ¿Y…?
M: Pues nada, que hay una que no puedo soportar.
Yo: ¿Y cuál es?
M: Una que dice: ‘¡Ya sabes el sabor de mulata, papi!’, con una cubanita dibujada; y está escrita con el rotulador mucho más gastado que las demás.
Yo: Bueno… ¿Y? Es pasado, ¿no…?
M: Bueno… sí… pero no exactamente.
Yo: ¿Qué quieres decir con “no exactamente”…?
M: Quiero decir que se ven. Que son amigos. Que son amigos, y se ven. Con cierta frecuencia. Parece ser que se tienen mucho cariño.
Yo: ¿Y como lo sabes?
M: Porque se lo pregunté. El me hablaba a veces de una amiga cubana, y comentaba de pasada sobre ella, sin decirme nada más. Incluso fue a su fiesta de cumpleaños sin invitarme, y se hinchó a hacerle fotos. Sólo a ella. Fotos que vi por casualidad, no porque me las enseñara. Y un día no pude más, y se lo pregunté. Le pregunté si era la de la pintada.
Yo: ¿Y…?
M: Y me dijo que sí.
Yo: Ah. ¿Y te dijo algo más?
M: No; no dijo nada más. Solamente “sí”. Y me sentó como una patada en el culo. Y a él, que me sentara como una patada en el culo.
Yo: ¿Y porqué??
M: Pues no sé. Me dijo que era celosa. Que si me parecía mal que mantuviera buena relación con sus historias pasadas. No entendió que hubiera nada que me pudiera sentar mal.
Yo: Bueno, en realidad… Si sólo son amigos… ¿Estás segura de que sólo son amigos?
M: Sí, de eso estoy segura.
Yo: ¿Y cómo estás tan segura?
M: Porque también se lo pregunté. Ya que estaba, me lancé. Y me dijo que habían tenido un rollo, muy corto, y que después siguieron amigos; como con tantas otras. Que él no iba ahora teniendo líos por ahí.
Yo: Pues entonces…
M: Es que la pintada me parece de mal gusto. Las otras no me molestan, ni tampoco lo que haya hecho anteriormente, más faltaba. Es evidente que, a estas alturas, todos tenemos un largo “antes” del presente que tenemos delante, y lo asumimos.
Yo: ¿Y porqué entonces te molesta tanto? ¿Qué tiene esta pintada que no tengan las demás?
M: Pues tiene… que es una alusión directa, y exclusiva, al sexo. Me parece desconsiderada para la persona con la que esté, que ahora resulta que soy yo; sobretodo si se siguen viendo. Las otras son cariñosas, o discretas. (Y seguro que bastante más antiguas). Pero ésta no: es explícita y clara, y se refiere sólo y directamente a algo y a un momento muy concretos.
Yo: (silencio)
M: Es casi como si tuviera una foto de ella follándosela en la mesita de noche, y yo me la tengo que tragar cada vez que me acuesto con él.
M, Yo: (silencio)
M: Además, es como… no sé… como ofensiva. “Ya sabes el sabor de mulata, papi”. Como si dijera “ya te has estrenado, ya te has enterado; ya te has follado a una mulata, y ahora ya sabes lo que es bueno, ahora ya sabes lo que vale un peine”. No sienta bien.
Yo: Ya, ya te entiendo… Pero bueno, no deja de ser pasado… En realidad está contigo, y no con ella; por algo será, ¿no?
M: Sí, ya… pero me repatea. Me repatea ver la pintadita allí cada noche y que encima sean tan amiguitos. Ojos que no ven, corazón que no siente; pero es que yo esto lo veo. Lo veo cada noche. Cada noche veo “la foto” de él probando el sabor de la mulata estampada en la pared. Es como un recordatorio permanente. Mantiene el momento vivo. Para todo el mundo; él y yo incluidos. No permite pensar en ellos en forma de amistad.
Yo: (silencio)
M: Seguro que hasta al Feng Shui le parece de mal rollo.
Yo: (sonrisa; silencio)
M: Además…
Yo: ¿Además…?
M: Además, ahora él está en Cuba.
Yo: Bueno, mujer, pero ella no… ¿no? ¿O sí?
M: Ya, no, ella no. Pero pasará unos días en casa de sus padres. Y llevaba la mochila llena de cosas que ella le había dado para ellos.
Yo: Bueno, pero ya sabes que eso es costumbre entre esa gente…
M: Sí, ya sé. Ya sé. Pero me pongo de los nervios al pensarlo.
Yo: ¿Pero porqué??
M: Pues porque la veo a ella. La veo a ella presente. Lo veo hablando de ella, pensando en ella, lógicamente, cuando esté acogido en casa de sus padres, en la casa en la que vivía ella, y contándoselo todo cuando vuelva, y estrechando aún más los lazos, y…
Yo: ¿Y qué, Martina? ¿Y qué? Ya no hay nada…
M: No sé. Que a mí me molesta. Para mí no es lo mismo. No puedo verla simplemente como una buena amistad. Con lo que dice esa pintada siempre allí, exhibiéndose, yo no puedo verla a ella como una “amiga” sin más, ni siquiera como una amiga ex – lo-que-sea. Con ese autógrafo tan ilustrativo ahí en primer plano, pues los veo follando, qué quieres; compartiendo su intimidad. Y vale, ya sabes que esa intimidad sólo es exclusiva en tu tiempo, vale, claro que lo sabes… pero tampoco hace falta que te lo recuerden constantemente de una manera tan gráfica y pública. Una cosa es saberlo, y la otra es verlo.
M, Yo: (silencio)
M: Me jode. Me hace daño.
Yo: (silencio)
M: Además…
Yo: Qué…
M: Además, aunque pueda no ser verdad, a una le gusta pensar que la comparte -la intimidad-, de una forma que tiene algo de especial.
Yo: (silencio)
M: Y esa pintada es muy explícita en lo “compartido”, y en lo “especial”.
Yo: (silencio)
M: No sé; me gustaría verlo y sentirlo de otra forma; pero no puedo.
Yo: (silencio)
M: Si la pintada no estuviera no me sentaría tan mal. O si tuviera otro contenido, como las otras. O incluso si, estando, ya no se vieran, tal vez tampoco. Pero así, todo… me parece irrespetuoso. Desconsiderado. Que me jode, vamos.
Yo: (silencio)
M: Encima, si no se lo pregunto, él no dice “esta boca es mía”. Siendo lo que es, al menos me lo podía haber aclarado desde el principio, sin obligarme a preguntar a mí. Hubiera demostrado un poco de sensibilidad. Además de ahorrarme unos cuantos malos ratos.
Yo: Eso es verdad.
M: No sé… Así, hace que todo me moleste todavía más. La situación, en conjunto, me parece de mal gusto. Y de muy poca consideración hacia lo que yo pueda sentir.
Yo: Ya.
M: A mí no se me ocurriría tener una dedicatoria estampada en la pared de mi cama que dijera algo así como “ahora ya sabes lo que es un buen rabo de negro, mi cielo”, y ni siquiera plantearme que pueda molestarle que encima yo vaya negro para aquí, negro para allá; aunque sea pasado. Y menos aún sin darle ninguna explicación.
Yo: Tal vez tengas razón.
M: (silencio)
Yo: (silencio)
M: Lo peor es que él no lo entiende así. Vamos, ni se molesta en planteárselo.
Yo: Pues póntela.
M: ¿Que me ponga el qué?
Yo: La pintada. La pintada de la tranca del negro. En tu pared. Y háblale del negro y del cariñito que os tenéis.
M: Jaja… pues no se me había ocurrido… sí, un poco de su medicina… pero ahora ya no estoy a tiempo…
Yo: Pues entonces añade otra pintada debajo de la de la cubana.
M: ¿? Jajajaaa, ¡Qué ideas tienes…! ¿Y qué pongo?
Yo: Pues no sé, algo así, como “Y el sabor huuuumedo de blanquita, también”. Y te quedas tan ancha.
M: ¡Ja…!…Igual le sienta mal…
Yo: Pues que le siente mal. ¿Y porqué coño le va a sentar mal…? ¿Se preocupa él de lo que te pueda sentar mal a ti…?
M: Sí, tienes razón… porqué coño le ha de sentar mal. Si ella escribe guarro y a él le gusta, también puedo escribir yo.
Yo: Y a ver si tiene huevos de quitarla.
M: A ver. A ver si tiene.


Me parto!!
Viva el grafitti!!!
Honey, qué rapidez... Si casi ni me ha dado tiempo de colgarlo!! Sprays, sprays es lo que tendría que haber para estas cosas... de colores, según la puntuación ;-)
Un beso bonita!
Es que estoy con mi leche caliente con miel, que llevo helada todo el día, en mi momento coctelero.
Ya me voy a la camita que llevo una semanita de lo más ajetreada...
Yo también... La leche, la semana, y la camita. Y la garganta. Bona nit!
Juas, y ¿lo hará? ¿pintará la pared? , de todas maneras la entiendo, tienen que jo.......... las pintaditas y sobre todo esta , si es tan explícita, ya no porque tengan una relación de amigos, porque eso lo entiendo, pero hay cosas "como las muescas" que se escapan a mi entendimiento
petonets
a mí me gusta más la idea del negro. Es más arriesgada y veo yo que puede dar resultados rápidos. Tennos informadas de la evolución del caso. No deja de ser fascinante la fauna masculina.
Maite, permitime hablarle a Martina:
Pero, Martina! Por qué está dudando! Póngase ya mismo ha hacer la pintada con el tema del negro. Y haga otra letra para que no se de cuenta de que la escribió usted! No nos defraude!!!!
Apoyo la moción. Un negro, un chino, un calvo, un cojo; lo que sea, pero que la venganza sea dulce.
Besitos.
Maite, hijita querida de mi corazón fluorescente. Déjeme que le de un consejo a su amiga.
Martina, si quiere usted ser efectiva, sea audaz. Conquiste a la cubana y que ella misma haga la pintada "¡Ya sabes el sabor de mulata, mami!" y va a ver usted cómo cambian las cosas.
Pues no sé, no sé lo que hará al final, Alicia... El tema la tiene muy negra (je je), y yo también la entiendo...
Yo, desde luego, me inclino también, como ymiki y marta (maría, nada de un cojo, y un calvo sólo si es Michael Jordan, UAU), por la opción de la tranca... pero para ser efectiva tendría que haber sido creíble; parece ser que ahora ya es tarde, él ya ha visto la pared inmaculada de Martina...
Así que creo que le voy a recomendar la idea de la abuela elenita, POR FAVOORR, ME HA ENTRADO UN ATAQUE DE RISAAA, si es que la experiencia es un grado...!!!
En cualquier caso, algo ha de hacer. Se siguen aceptando sugerencias, Martina está esperando un arma certera. Y también sugerencias masculinas, a lo mejor son mucho más efectivas...!
María, bienvenida, me alegro de verte por aquí; abuela elenita, todo un honor... y una gran reverencia a su inimitable sabiduría drooker.
Besos a todas!!!
como humilde y apocado representante del género masculino, me atrevo aquí a comentar después de que os hayáis despachado a gusto. dos cosillas querría decir:
1) impresionante post, maite, como el de la tos de pau. Los he leído con la boca abierta.
2) sin duda, sin ninguna duda, la idea de la abuela elenita es la mejor. que martina conquiste a la mulata, pero ya! se me hacen los ojos chiribitas solo de pensarlo. y el de las pintadas lo fliparía. qué de posibilidades se abren con ese golpe de mano... la caza de amor es de altanería, decía gil vicente. el (buen) sexo es de audaces, digo yo. por decir.
Laluuuuzzzz, qué alegría verte por aquí de nuevo!!!! (siempre que desapareces y reapareces empiezo igual; si es que no sé disimular) 1) Muchas gracias, me siento tremendamente halagada, no hace falta que lo diga... qué reconforte... y 2) Ya, ya... pero hay que pensar en posibilidades viables... La verdad es que no creo que Martina tenga muchas ganas de conquistar, yo diría que ni siquiera de conocer, a la mulata, ni aunque sea por el efecto que pueda tener... La verdad es que ese golpe yo me lo guardaría en caso de cierre definitivo, eso sí...
Me alegra que vuelvas a estar activo.
Un beso fuerte, hombre "serio, callado y observador" (hay que ver, con lo diablillo que pareces escribiendo...)
Si es que el bribón nos tiene a todas engañadas!
:P
(sin acritud, ojo, desde el cariño y el respeto, que a las personas con pelo en las orejas hay que tratarlas con respeto).
Muy bueno Maite, me ha gustado mucho. Ummm. conozco gente que empezó así...y no pudieron parar....Digo de poner pintadas, letreritos y fotos de ex. Pero mira, si les iba bien, cada pareja es un mundo. Mejor que los santos en la mesita de noche...Un abrazo.
dar consejos a un amigo = facil.
cumplir esos mismos complejos en tu vida = imposible.
Carai con la pintadita! Menuda huella dejó la mulatita sin enterarse...
Martina debería escribir algo más ingenioso y sutil, sin caer en lo explícito, algo más acorde con su estilo y su carácter. Aunque sea largo, da igual, que las letras sean claras, que se vean. Esa pared todavía no sabe lo que es una pintada/dedicatoria...
A mayor abundamiento, si es que se lo quiere currar, debería enmarcar su mejor tanga (con firma y fecha), el tanga por el que él pierde los papeles y lo colgaría junto a la currada dedicatoria.
Solucionado.
...de totas formas hay que reconocer que el tema de las pintadas da muchísimo juego!
Petons!
Muchas gracias Davichof... Hombre, sí, desde luego cada pareja es un mundo... pero yo personalmente no creo que el irse tirando "flechitas" pueda ser muy positivo... Me decanto por el tratar de hacer entender al otro lo que siente uno, lo que está provocando con su actuación y porqué. Y, si no lo entiende... qué mejor que pagarle con su propia moneda, para que lo sienta él también, a ver si así... De ahí (con humor) mis sugerencias a Martina; no pretenden ser tanto una "venganza" como una "lección" ;-) Un abrazo también, guapetón!
Ya, Kiki, ya... porque las cosas desde fuera se ven mucho más claras y objetivamente. Prueba con el truco de "salirte" de tí, y verte desde fuera, como si tú fueras otro. ¿Qué te dirías? Pues eso. Eso es lo que te tienes que decir a tí.
Hombre Jordi, que bien tú por aquí...!! Como le decía a Davichof, el propósito no era "vengarse", ni "reafirmarse", sino "hacer entender"; aunque lo del tanga me parece tal vez también un buen "instrumento", jaja, se lo diré a Martina... Y, si finalmente no funciona para su objetivo, por lo menos habrá dejado tanta huella o más que la de la mulata, jeje... (me gustaría, en hipótesis, ver la cara de la siguiente novia ;-), aunque, a lo mejor, cuando le toque a ella él ya ha aprendido -gracias a Martina- y, por lo que pueda pasar, se molesta en pintar la pared) Un petó ben fort, macu!!
Dile a Martina que no se preocupe. Conozco BIEN de cerca a la comunidad y la sorpresa ya está cantada. Se la llevará él mismo cuando descrubra que esa pintada es impersonal: su cubanita repite lo mismo dia y noche sin importar a quién. Y es que los hombres son presa fácil por su ego, es tan fácil hacerles creer que son lo mejor del mundo y la mulata lo sabe...
yo he había pensado lo mismo que "Andando y viendo" aunque con unasutil diferencia: no enmarcarlo, las mujeres no nos vamos poniendo medallas por cada polvo, como los hombres, ni necesitamos firmarlo bien visible para creernos mejores... Pero sí firmar unas cuantas tangas sexys que tenga y guardarlas en una cajita: la firma del negro incluída y la de la cubana.Y enseñársela un día. Hacerle ver que lo que le sentó mal no fue que tuviera algo con la famosa amiga cubana , sino porque esa amiga había tenido con ella, le había firmado un tanga ( y ahí contarle que ella colecciona tangas firmads...nadie tiene que saber con cuántos y con quién se acuesta..y ridiculizarle sutilmente su costumbre (deprimente bajo mi punto de vista) de las pintadas...ahí la patada en el culo...a lo mejor la siente él...
:P
Saludillos!!! Genial tu blog, recién descubierto!
Mhe quedao que no quepo en mi atuendo!...
Martina!, redecórale la vida!... Manita de pintura al apartamento y santas pascuas!.
Maite, hija que amistades... tan no sé... de película!.
Mencantasshh..
Serena... En la pared de tu novio luce la misma pintada...?? :-) era broma, pero me has dado una idea para Martina, esa sí de vengancilla personal. Entre mis innatas dotes de imitación de autógrafos y la pared de algún amigo suyo, la venganza está servida... En cualquier caso, tienes razón: quien hace algo así dice muy poco de sí misma, y también de lo que significó para ella el famoso "momento". Trataré de hacérselo ver a Martina para que al menos se sitúe "por encima" de eso y se le pase la rabia.
Xing Xing, pues ya ves, parece que hay algunas que sí necesitan ponerse medallas, y que las vea todo el mundo... y reitero lo que también me ha hecho reflexionar tu comentario: ya sólo por eso (y seguro que por muchas cosas más), y por muy mulata que sea, no le llega a Martina ni a la suela del zapato. No merece que le dedique ni un minuto más de su sentimiento. En cualquier caso, la "costumbre" no es de él, sino de ellas... Él, solamente no hace nada al respecto... y ni se plantea el efecto que según cuáles (como ésta) y la relación que siga manteniendo con esa persona puedan tener en alguien a quien él le importa. La "sutileza" de que Martina simplemente le explique que ella también ha tenido su "nutrida" vida y no va pasándosela por los morros, me parece, ahora fuera bromas (es que el post lo pedía), una buena opción. Gracias por el comentario, Xing Xing, y por la opinión de mi blog! Saludos también!!
Anitta, tú siempre tan pragmática, jaja... Eso tal vez sería lo más sencillo, no?? Pero carecería del efecto "didáctico-educativo" que se hace necesario. No se trata sólo de no ver la pintada (porque ya está vista!), sino de que él lo entienda. Mis amistades...? Ya sabes... A veces la realidad supera la ficción... Un beso más, guapísima!!