¿Mal mes? ¿Mal año? ¿Mala puta vida entera?

Estoy hasta los putos huevos. Hasta los putos huevos de todo. De to-do.

Estoy hasta los putos huevos del puto trabajo, de los putos americanos, de su puta parafernalia y de sus putos mil mails que no sirven para nada y sólo te hacen perder el puto tiempo, porque no tienen ni puta idea de nada pero se creen los putos amos del mundo.

Estoy hasta los putos huevos de tener que pelearme cada puto día con Pau, que no sé qué coño le pasa pero que no para de tocar los putos cojones a todas las putas horas del día. Cada puta mañana, vestirlo, que me haga caso, que se mueva que se lave los dientes y que haga pipí es un puto drama; cada puta noche, que cene algo y se esté quieto y luego no lo vomite es un puto drama; cada puto fin de semana, que desayune, coma cene y duerma es el mismo puto drama; cada puta vez que lo baño lavarle la cabeza es también un puto drama; y cada vez que le corto las uñas de los pies es otro puto drama.

Y estoy hasta los putos huevos de tener que pasar una y otra vez por el mismo puto proceso por un puto hombre. Que ni duele menos ni es más fácil porque ya lleve mil ni porque el hombre se lo merezca una puta mierda. Y que me lo he pensado mejor, hombre. Que he cambido de idea. Que qué coño puto perdón ni ostias. Que qué coño no tengo nada que perdonarte.

Si me has engañado, me has mareado, me has hecho creer que sí, con tus putos actos y tus putas palabras, luego te has echado atrás, y sin siquiera tener los cojones de decirme nada, y luego te lo has repensado, y me has vuelto a hacer creer que sí, y le has dado media vuelta de tuerca que te ha durado lo que un puto suspiro, y luego te lo has vuelto a repensar, o peor, ni siquiera te has pensado ni repensado nada, te lo has pasado todo por el puto forro, y has vuelto a no tener cojones de decirme nada, y al final me has dejado ir tan pancho y tan tranquilamente, como quien suelta una colilla que quema, coño.

Pues por supuesto que puedo, y con toda la razón del mundo, pensarte, y hasta llamarte cabrón. Puto cabrón. Puto y embaucador y cobarde cabrón.

Que ya estoy hasta los putos cojones de mantener el temple y el equilibrio y la serenidad, coño. Que no. Que no, cojones. Que soy humana.

Y estoy hasta los putos huevos. Hasta los putos huevos de todo. De to-do.

Y no. No tengo la regla.

¿Está claro?