"El amor no tiene alturas, ni edad", dicen por ahí. Y sí, debe ser cierto: puedo recordar con nitidez mi primera sensación de "amor", a la tierna edad de cuatro añitos, o de lo que sea que a esa edad pudiera equiparársele. Ocurre que el recuerdo es algo agridulce (¡ya entonces!), pues mi a la sazón "elegido", un niñito monísimo de mi clase de párvulos, no sólo no me hacía puñetero caso, sino que estaba enamorado de mi entonces mejor amiga, una regordeta mandona con coletas y gafas de culo de botella. No es que yo me pretendiera una gran belleza, pero, aún a esa edad, no era difícil vislumbrar de forma bastante evidente que tanto mi carita inocente como mi cerebrito observador resultaban bastante más atractivos que los de la mandonceta en cuestión. Pero en fin, así es (y seguiría siendo) la vida, hay que joderse.
El caso es que es cierto: parece que el amor no tiene edad, aunque a cada una adquiera una forma distinta. El sentimiento nace con nosotros y se queda ahí, agazapado, hasta que un día, sale. Y, algún día, es el primero; el primero en que ese misterio maravilloso que nos lo trastoca todo decide, no sabemos cómo ni porqué, asomar la nariz.
Esta experiencia es nueva para mí (aunque espero que se repita muchas, muchas veces): mi hijo (cinco años) se ha enamorado. Sí, sí; se ha enamorado. Se ha enamorado, y lo mejor de todo es cómo lo ha experimentado: feliz, inocente y confiado, ha declarado su amor (la verdad es que, aparte de la emoción que su hazaña me ha producido, reconozco que he sentido un profundo alivio al constatar que mi niño no parece, al menos a juzgar por sus comienzos, destinado a seguir la trayectoria de su madre.)
Aunque no se trate más que de un episodio inocente y natural de niños, un par de cosas (aparte de la, afortunadamente, aparente extroversión y expresividad de mi hijo) me llaman la atención lo suficientemente como para -tendencia inevitable en mí-, hacerme reflexionar desde mi mundo de adultos.
La primera, es la manera en que parece que "se enamoró". Me explicaré. Mi hijo, por lo que parece chavalín de acusado éxito entre las mozalbetitas de su clase, no le daba ni pelota a la ahora afortunada Nayara. Me enteré de su notoriedad y del "profundo amor" que ella (y otras) le profesaban, en la primera fiesta de cumpleaños a la que acudí, al espetarme la madre de la chiquita, cuando me conoció: "¡Hombre, tú eres Maite, la madre del famoso Pau...! ¡Por fin te conozco!" ¿... Famoso...? ¿...Por fin...? "Sí, es que tú no sabes... Mi hija está enamoradísima, pero enamoradíííísima, de tu hijo... Cada día me habla de él, y me dice, toda sentida y suspirando: "mami... es que es TANNN guapo..." Casi me muero de la risa, y cuando, al momento, apareció Nayara, y su madre le dijo despacio, con evidente tono de complicidad: "Mira Nayara, ¿sabes quién es...? Es la mami de Pau...", la niña me miró embelesada y, enfocando los ojos al cielo, empezó a parpadear mientras meneaba la cabeza y sonreía... A partir de entonces, empecé a preguntarle a Pau insistentemente por Nayara; pero él, nada. El me contestaba sobre una tal Laura, a la que una vez hasta le regaló una pulsera que me birló a mí para ella. ¿Y Nayara? ¿No te gusta?, le preguntaba yo. "Sí... bueno... las dos... pero me gusta más Laura." Entonces resultó que le apunté al autocar, y que Nayara sube y baja con él en la misma parada, y que a veces él se queda a jugar con ella en su casa, y ella en la nuestra, y que deben de charlar e intimar en el autocar, y que... pues así, con el roce, Nayara pareció desbancar a Laura. De repente, nunca más oí de Laura; y sólo ví lo bien que se llevan estos dos y cómo se lo pasan de en grande juntos. Y cuando en esas estábamos, el otro día... La carta.
Tras un largo rato en silencio -de aquellos que hasta te levantan las antenas, qué demonios estará haciendo-, oigo unos pasitos apresurados corriendo hacia mí. Hola pitufín, ¿qué hacías? "Pues... estaba escribiendo", me contesta (ha aprendido diez o doce letras, y con ello las junta todas a su manera y escribe, con verdadera devoción). Ah, muy bien... ¿Y qué escribías...? ¿Es para mí? "No... una cosa para Nayara..." Aah, muy bien... ¿Y qué es? ¿Me lo dejas ver? "Sí, mira, te lo traigo." Oh, Pau... ¡Si es una carta! ¡¡Una carta de amor!! ¿¿Es una carta de amor?? "Sí..." ¿Que la quieres mucho, a Nayara? "Sí..." ¿Sí? ¿Que estás enamorado de ella? "Sí..." Y se reía, feliz... "Se la daré mañana, al bajar del autocar." ¿Te la pongo en la agenda? "No... Porque nos miran la agenda... Ponla aquí, en la mochila, en el bolsillo pequeño..."
Así que aquí estamos. En que Nayara no parecía tener ningún punto a favor en su disputado amor por Pau. Pero su "personalidad" y su paciencia lo cautivaron, por encima de la belleza de la dulce, rubia y delicada Laura. En su perseverancia y no desfallecer, ella ganó. Y ahí está mi primera reflexión: en que como también alguien dijo una vez por ahí (recuerdo muchas citas, pero no sus autores, desastre e injusta soy): "L'homme croît qu'il choisit, mais c'est la femme qui choisit l'homme qui la choisira" (el hombre cree que escoge, pero es la mujer la que escoge al hombre que la escogerá).
Tal vez eso fue lo que me faltó a mí ya desde mi más tierna infancia y por el resto de mis días: paciencia y perseverancia para con el azar. O tal vez solo fue una parte importante de seducción y feminidad (a juzgar por cómo le guiñó el ojo Nayara a Pau el otro día, cuando se encontraron en el autocar - creo que nunca he sabido hacerlo así).
La segunda reflexión... juzgad vosotros mismos. Creo que tendré que trabajar seriamente con el ego de este niño. ¿O alguien ha visto alguna vez una declaración de amor que en vez de decir "te quiero mucho, estoy enamorado de ti", proclame: "me quieres mucho, estás enamorada"...?
Ay, este Pau. Serán las nuevas generaciones, que así vienen.
Y la otra, encantada.


Me encanta cuando hablas de Pau...
su ego... dejáselo Maite... el tiempo ya hace que muchas veces el ego se reduzca, así que no está de mas ir sobrado de ello. :)
Y Nayara un crack! (que monos!!)
Beso gordo!
Pues la verdad es que tienes razón, Cata, no se me había ocurrido pensarlo así... Por desgracia ya irá encontrando qué o quién se lo reduzca, efectivamente, así que tenerlo así, "altito" de salida, tal vez le vaya bien y todo... :-) Están hechos un par de tortolitos revoloteadores, da más que gusto verlos; me encanta ver tanta pureza cuando me los miro. Un beso guapa, y gracias por la reflexión!
jajajaja, Muy bueno lo de tu hijo. Desde luego el ego lo tiene bien, si. A mi siempre me pasó al contrario. El ego por los suelos y, claro, así me lucía el pelo. También es verdad que yo nunca supe seducir. Es que soy como un elefante en una cacharrería. En vez de intentar ligar con los chicos me comportaba como uno más de ellos, diciendo las mismas burradas y tragando la misma cerveza. Eso si, natural como la vida misma. Yo soy yo y si no me quieren pues que les jodan.
Miedo me está dando que mi niña empiece con esas historias, que luego las rompen el corazón. Aun recuerdo como me patearon el mio y lo mal que lo pasé. Espero que ella sea una destrozacorazones y les de bien de caña, aunque solo sea para resarcirme yo un poquito. Besos
No me enamoré hasta los 12 añitos y de mi profe, yo y los amores imposibles, de mis adorables te diré que ahora Ari en plena adolescencia está empezando a ser peligrosa, pero Alex lo tiene muy clarito desde peque, sus primeros amores unas gemelas, para tener recambio, y tú ya le podías decir que eso no estaba bien, y entonces me respondía y que quieres que haga si las quiero a los dos???? aissssssssss
bonita carta de amor, original también
petonets
Sí, es curioso lo distinto que experimenta cada uno estas cosas... He llegado a reflexionar que cuando nos atrae mucho algo o lo admiramos, intentamos inconscientemente parecernos a ello... sin darnos cuenta de que, en realidad, así, perdemos nuestra esencia, en este caso "la feminidad"; a mí me pudo pasar algo parecido... Y hay que recordarse que "los polos opuestos se atraen"! No hace falta que rompa corazones tu niña, Globos... con que no se lo rompan a ella es más que suficiente, la misión estará cumplida ;-) (aunque a lo largo de una vida es más bien difícil, forma parte de ella). Un beso guapa!!
Alicia, no puedo ver tu comentario... a ver si aparece... pero petoneeeeeeettssss igualmente!!! (eso seguro que lo dices ;-)
Ah, justo ahora va y sale... Vaya con el Alex... Bígamo, pero eso sí, con el corazón y mucho cariñito, jajajjj, vaya pieza!! Y eso del profe... es que había cada profe... cada profeeeee....!! ;-) Petonets de nuevo, guapa! Y deja a Ari que experimente: la vida en sí es "peligrosa" (qué facil lo digo yo con uno de sólo 5 y varón, eh...?? :-)
toc-toc
:-)