Quererte
Hay días en que quiero quererte del todo, y parece como que nunca llego.
Me acerco y me acerco, y cuando llego ahí, al centro, ahí donde debemos tener guardada el alma, me encuentro con una bola de metal blindada, que además de estar fría y cerrada a cal y canto, a veces, si la tocas, pincha.
He tratado de abrirla por todos los lados; envolviéndola, observándola, esperándola, golpeándola, comprendiéndola. Pero no consigo encontrarle ni una sola grieta.
Y entonces es cuando me quedo ahí, parada, queriéndote con tu bola incrustada en mi pecho, porque yo, ahí, donde me guardo el alma, resulta que soy más bien de mantequilla.






lascosasdepepe dijo
donde se guarda el alma...un abrazo
7 Julio 2009 | 07:41 PM